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La Batalla de Cannas (II) - De porqué Aníbal necesita entrar en Batalla

Índice de Artículos
La Batalla de Cannas (II)
Fuentes Historiográficas de la Batalla de Cannas
De porqué Aníbal necesita entrar en Batalla
El Día de la Batalla
Estrategia y Táctica: Aníbal versus Roma
Desenlace final

De porqué Aníbal necesita entrar en Batalla.-

Año 216 a.c. : Dos nuevos cónsules habían sido elegidos: Emilio Paulo y Terencio Varrón. Aníbal es consciente de que necesita entrar en batalla cuanto antes. Sus tropas llevan algún tiempo sin enfrentamientos de importancia y sabe que mantener un ejército de al  menos cuarenta mil soldados inactivos es una espada de doble filo que puede abatirse sobre él. Necesita entrar en batalla. Aunque Quinto Fabio acabó su período de dictador y los antiguos cónsules volvieron a sus magistraturas, lo cierto es  que no ha había habido ningún enfrentamiento de importancia entre los romanos y el ejército de Aníbal. Éste tenía que forzar a los romanos a entrar en batalla, consciente de su superioridad en el campo de batalla y de la mejor preparación y estado de forma de sus hombres. Pero no podía retrasar mucho el momento del combate. Las tropas, en gran parte mercenarias y con fuerzas de aliados “forzosos”, estaban inquietas. Así pues, toma Cannas, cortando el suministros de víveres procedente de Apulia que abastecía regularmente a Roma, algo que los romanos no pueden ignorar. Implicaba asimismo la pérdida de toda aquella región (Polibio). Los romanos ya llevan  tiempo preparando a las últimas levas de ciudadanos dispuestos para prestar servicio, a los que el nuevo cónsul Emilio Paulo ya ha hecho entrar en batallas de menor importancia con otros enemigos para que se acostumbren a la lucha real. Los romanos en cierta manera están ansiosos por entrar en batalla, no obstante la táctica de Quinto Fabio, mientras se ha mantenido, ha dado los resultados esperados:

1) Ha evitado la derrota de más ejércitos romanos.
2) Ha debilitado la posición estratégica de Aníbal, en tres apartados:

a. El Senado cartaginés ha enviado pocos refuerzos y apoyos a  Aníbal, pues no está dispuestos a perder efectivos en una lucha que para él se revela incierta, ante la actitud de los romanos de no entrar en batalla.
b. Aníbal tiene un problema con su propio ejército. No hay botines de importancia y gran parte del ejército de Aníbal cuenta mercenarios, sobre galos, que en su mayor parte se han adherido al ejército de Aníbal por la obtención de riquezas, aunque también le lleva a ello la lucha contra un enemigo común, los romanos.
c. El resto de ciudades itálicas empieza a dudar de que Aníbal pueda derrotar a los romanos. Aunque un  número importante de ciudades alberga fuertes resentimientos contra Roma, no acaban de decidirse a apoyar a Aníbal y volverse contra los romanos, temiendo el resultado incierto de la guerra.

 

A pesar de ello, el hecho de que el ejército cartaginés campe a sus anchas por la península, acechando a Roma, provoca un irresistible miedo en la población romana que acaba por empujar sus cónsules a presentar batalla.
Los cónsules, por orden del Senado, se ponen en marcha al frente de un ejército compuesto por ocho legiones, unos 40.000 unidades de infantería y unos 2.400 de caballería, más otros 40.000 infantes de tropas aliadas y unos 9.600 de caballería del mismo origen. Generalmente, tal como narra Polibio, al igual que Vegecio en Re Militaris cada cónsul comanda como mucho dos legiones y un número igual de tropas auxilares/aliadas. La situación excepcional era tal que se duplicó ese número y el cardinal de las legiones, pues habitualmente contaban con 4000 infantes, y este caso, como en otras situaciones de necesidad, se recurrió a dotarlas con 5.000 infantes. No obstante a los número de efectivos que da Polibio al comienzo de su relato hay que mirarlos con cierto distanciamiento, pues las cifras que da indirectamente, no cuadran complemente con las que explícitamente da al referir el número de bajas, al finalizar la batalla. Hablaremos sobre ello al llegar el momento.
Poco antes de llegar a Cannas, se produce un primer enfrentamiento entre el ejército romano, dirigidos por el cónsul Terencio Varrón, que aquél día ostentaba el mando (Era costumbre que si dos cónsules compartían el mando de un ejército, se alternasen cada día en el mando efectivo de cada uno) y una pequeña parte del ejército cartaginés. Aquel enfrentameinto no pasó de ser una simple escaramuza con una victoria romana. A todas luces, Aníbal pretende envalentonar a los romanos y en concreto a su cónsul Terencio Varrón, al que Polibio presenta como un hombre firmemente convencido de derrotar a Aníbal, irreflexivo y descuidado. Parece ser que Aníbal tiene en consideración la diferencias de actitud y criterio de ambos cónsules. Mientras que Varrón es presentado en los términos anteriores, no ocurre así con el cónsul Emilio Paulo, al que Polibio retrata con un toma más amable, sabio y cauteloso, en contraposición a su compañero de magistratura en aquel año (Emilio Paulo ya había sido cónsul en otra ocasión). Es plausible la impresión que de cada uno de ellos  refleja Polibio, ya que Varrón es bastante más joven que Emilio Paulo, por lo que éste último debería tener más experiencia y cautela, propias de la madurez en éste y la carencia de las mismas en aquél, menos arraigada en un temperamento más joven,  pero tampoco es descartable que Polibio incline la balanza a favor de Emilio Paulo por razones de cercanía emocional (y crematística, porqué no decirlo) por los motivos expuestos al principio.
Fuese como fuese, Aníbal parece explotar esta diferencia de criterios entre los mandos del ejército romano y, como ya hiciera en la batalla de Trebia, finge debilidad al retirarse supuestamente vencido en la escaramuza anterior. Al día siguiente Emilio Paulo toma el mando del ejército y considera que no es inteligente plantear batalla en ese momento contra Aníbal, por lo que decide acampar al este del río Aufidus (Ofanto en la actualidad), mandado a parte de su ejército a acampar en la otra orilla. Polibio dice que Emilio no quería entrar en batalla en campo abierto con Aníbal, entonces ¿qué pretendía?, pues lo cierto es que era a él  principalmente, como Polibio relata, al que el Senado le había encomendado enfrentarse a Aníbal. Posiblemente busca eliminar el factor terreno del lado de Aníbal. Aníbal es quién tiene a su favor este aspecto, ya que durante todo el tiempo ha estado aguardando la llegada de los romanos y preparándose para ello (es lo quequiere en realidad). sus hombres están frescos, descansados y abastecidos, mientras que los romanos han tenido que realizar una larga caminata casi a marchas forzadas, soportando el calor de la época estival, sin apenas descanso. En cualquier caso, Aníbal parece darse cuenta que tiene que forzar a los romanos al enfrentamiento, y consciente de que al día siguiente va a estar al cargo el cónsul Varrón, decide hacer incursiones con la caballería númida, para hostigar a los legionarios y dificultarles en el abastecimiento de agua.

 



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Publicado por Faustino

Comentarios

Me ha encantado, mis felicitaciones. Me ha sido de gran ayuda para un post que estoy haciendo sobre localizaciones en la actualidad de grandes derrotas del ejército romano. Me "apropio de su trabajo" y le cito en el post, amén de recomendar esta web.

Un saludo
Emilio (enviado el Lunes 01 Octubre 2012, 15:42)
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